jueves, 15 de noviembre de 2007

La grève

Poco a poco, con el paso de los días y semanas, me voy haciendo a la cultura francesa. Y a un elemento de los más importantes de la misma: la grève.

Yo voy a dar mi visión particular de la huelga de transportes que se lleva a cabo estos días en Francia. Evidentemente cada uno tiene su visión particular y en este caso creo que nadie tiene la verdad absoluta de su lado.

Para empezar, creo que no se debería tener derecho a hacer una huelga "indefinida". Y menos en un sector público como es el tranporte. Un día como hoy, París es un caos, un montón de negocios no abren porque sus trabajadores no pueden llegar a sus oficinas. Y un montón de trabajadores dejan de cobrar o tienen que coger días de vacaciones por la huelga de transportes. ¿Es eso la república? ¿Es eso la revolución? Para mí es otra cosa radicalmente distinta. NOTA: París tiene 2 millones de habitantes intramurs y mas de 10 millones en la banlieu, con lo cual, en una ciudad como ésta, el transporte público es algo fundamental.
Algunos franceses defienden la huelga (aunque no las ideas que llevan a hacerla) por el mero hecho de que significa la revolución, la lucha contra el poder establecido que intenta oprimir al pueblo. Hasta ahí bien. Estoy de acuerdo con que si no se llegan a cortar cabezas en la Revolución Francesa ahora mismo no viviríamos como actualmente lo hacemos.

Pero mi opinión es que el pueblo en este caso se está excediendo en el uso del droit de gréve. Es más, creo que este derecho está chocando ya directamente con el derecho de todos los ciudadanos que usan y pagan el transporte francés para poder usarlo.

En definitiva, creo que existen otras maneras de protestar o de negociar. Creo también que si el colectivo de trabajadores de transporte público fuesen mineros, por poner un ejemplo cualquiera, no recurrirían tan rápidamente a la huelga como mecanismo de opresión ante las medidas del gobierno. Y finalmente, creo que ninguno de los pobres trabajadores que sufrimos (eso sí que es opresión) cada mañana en los vagones de metro no tenemos ninguna culpa de las decisiones que toma el gobierno francés.

Los tiempos de Luis XIV ya pasaron.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Posesiones

Me estoy leyendo ahora el último libro de Harry Potter, Harry Potter and the Deathly Hallows. NOTA: Si estás leyendo la saga o tienes pensado hacerlo no sigas leyendo. En este último libro, Harry busca destruir finalmente al malo de la historia, Lord Voldemort. Este tal Lord Voldemort, el tío crack, ha conseguido dividir su alma en siete distintos pedazos (horcruxes), intentando así conseguir la inmortalidad que tanto ansía. Pues bien, hoy me he dado cuenta de que Lord Voldemort es un capullo. Y que las debe pasar canutas con el alma dividida en tantos trozos.

Yo ahora mismo tengo pertenencias en cinco lugares distintos distribuidos por Europa. Dentro de poco se unirá una nueva ciudad a la lista: París. Lo que en principio parece una tontería, se convierte en pesadilla cuando se te pierde algo y no lo encuentras. Esta situación, ya de por sí, teniendo todo guardado en un mismo sitio, es bastante incómoda. Cuando ya no sabes qué cosas tienes en cada sitio es la locura. Pierdes un papelito del banco (de los bancos hablaré otro día) y te pasas una semana llamando para que encima otra gente los busque. No los puedes ni buscar tú. Impotencia máxima. Lo que decía uno de "Nosotros no poseemos cosas, son las cosas las que nos poseen a nosotros", me parece hoy más verdad que nunca.

Y me imagino al pobre lord Voldemort, desgraciaíco él, que tiene ya no solo un pantalón en Varsovia y el cepillo de dientes en Tokio, sino un enfado en Londres y unas risas en Dakar, o una llorera en Katmandú... O se siente traicionado y se tiene que poner a buscar a quién de los Voldemorts han traicionado.

En fin, un mal invento lo de las posesiones.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Despedidas

Hoy ha terminado oficialmente el curso de preparación para los becarios informáticos ICEX de la temporada 2007. Después de la despedida oficial, hemos estado como un cuarto de hora (yo no he podido aguantar más) deseándonos todos lo mejor para el año que viene, que tengamos un buen viaje, etc. Y digo que no he podido aguantar más no porque estuviera al borde de las lágrimas, es simplemente que estaba nervioso. Es como cuando vas al médico (mejor, al dentista) y lo único en lo que puedes pensar es: "¿Cuándo va a terminar ésto? ¡Por favor! Que acabe ya...que feliz voy a ser cuando acabe...". En realidad cuando todo pasa no eres tan feliz como pensabas, pero el mal rato no te lo quita nadie.

Y yo me pregunto ¿por qué?. Y, ¿seré solo yo? ¿o a todo el mundo le pasa lo mismo? Bueno, a todo el mundo ni de coña. Hay gente que se habrá quedado hoy media hora o tres cuartos, despidiéndose hasta tres o cuatro veces de la misma persona. Yo, sin ir más lejos, me despedí dos veces de alguien a quien no le había dicho ni "hola" en seis semanas....y eso jode. Jode porque te sientes cínico y falso. Y eso no mola. Hoy, uno de los compañeros ha dicho dos verdades como puños. La primera, les ha llamado "hijos de puta" a los jefes en su cara por mandarle un año a un país donde los hombres no pueden mirar a ninguna mujer que no sea su esposa o hija y las mujeres no pueden mirar a nadie. Además, el fenómeno ha conseguido que los jefes se riesen. Eso es arte. Y la segunda verdad ha sido algo así como: "La gente suele decir 'os llevaré en mi corazón, sereis mis amigos para siempre' y tal...yo os digo la verdad, a partir de que salgamos de esta puerta os van a dar por culo."

Vale, no es para tanto, es exagerado, pero lo que sí que es cierto es que en esta vida la gente se mueve. Cada vez más. Y a pesar de que la tecnología "nos acerca" yo siento que cada año, cada mes, cada día que pasa, yo me alejo, más que acercarme. Me alejo de la gente. La tecnología nos acerca y la edad ¿nos separa?. Es más, ¿nos acerca realmente la tecnología?

sábado, 1 de septiembre de 2007

Comienza el viaje



Nunca fui muy bueno para las despedidas, y supongo que me pasa lo mismo con las inauguraciones, así que solo me limitaré a explicar el origen de este blog en su primer día. El año que viene, después de un largo proceso de selección, exámenes, etcétera me iré a vivir a París para cumplir mis obligaciones como becario del ICEX. En palabras del becario del año pasado, "esto es como una erasmus, pero te pagan". Creo que eso resume bastante la filosofía, o al menos lo espero.

Así fue como me decidí a abrir un blog después de ver lo que habían hecho
becarios de otros años, e incluso de éste. Ayer (por fin) después de una semana semiconvaleciente, me estuve tomando unas cervezas con los icexianos (creo recordar que llegamos a Fase VII, no?).

A lo que iba, que ya tengo pisito en París, gracias a la inestimable ayuda de Manuel, en la Bastilla:
La columna que se ve es la Colonne de Juillet, en memoria de los "Trois Glorieuses", los días en que comenzo la revolución de Julio (o revolución de 1830). En esta plaza fue donde comenzó la Revolución Francesa el 14 de julio de 1789. Vamos, que a los franceses les va la marcha.

Me viene mucho a la cabeza últimamente imágenes de Irma la dulce, la película de Billy "God" Wilder, que se ambienta en las calles del antiguo mercado central de
Les Halles (1er arrondissement). Hay millones de cosas por descubrir en París, pero como dice el gran Moustache en la peli: "That's another story!".